GRECIA:
357 a.de C.
Nacimiento de Alejandro III, llamado el Magno,
rey de Macedonia. (Pella, Macedonia,
357 - Babilonia, 323 a.de C.)
Sucedió muy joven a su padre, Filipo
II, asesinado en el 336 a. C. Éste le
había preparado para reinar, proporcionándole
una experiencia militar y encomendando a Aristóteles
su formación intelectual.
Alejandro Magno dedicó los primeros
años de su reinado a imponer su autoridad sobre los
pueblos sometidos a Macedonia, que habían
aprovechado la muerte de Filipo
para rebelarse. Y enseguida -en el 334- lanzó a su
ejército contra el poderoso y extenso Imperio Persa,
continuando así la empresa que su padre había
iniciado poco antes de morir: una guerra de venganza de los
griegos -bajo el liderazgo de Macedonia-
contra los persas.
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Con
un ejército pequeño (unos 30.000 infantes
y 5.000 jinetes), Alejandro Magno se
impuso invariablemente sobre sus enemigos, merced a
su excelente organización y adiestramiento, así
como al valor y al genio estratégico que demostró;
las innovaciones militares introducidas por Filipo
(como la táctica de la línea oblicua)
suministraban ventajas adicionales. |
Alejandro recorrió victorioso el Asia
Menor (batalla de Gránico,
334), Siria (Issos, 333),
Fenicia (asedio de Tiro,
332), Egipto y Mesopotamia
(Gaugamela, 331), hasta tomar las capitales
persas de Susa (331) y Persépolis
(330). Asesinado Darío III, el último
emperador Aqueménida, por uno de sus
sátrapas (Bessos) para evitar que
se rindiera, éste continuó la resistencia contra
Alejandro en el Irán
oriental.
Una vez conquistada la capital de los persas, Alejandro
licenció a las tropas griegas que le habían
acompañado durante la campaña y se hizo proclamar
emperador ocupando el puesto de los Aqueménidas.
Enseguida lanzó nuevas campañas de conquista
hacia el este: derrotó y dio muerte a Bessos
y sometió Partia, Aria,
Drangiana, Aracosia, Bactriana
y Sogdiana. Dueño del Asia
central y del actual Afganistán,
se lanzó a conquistar la India (327-325),
albergando ya un proyecto de dominación mundial.
Aunque incorporó la parte occidental de la India (vasallaje
del rey Poros), hubo de renunciar a continuar
avanzando hacia el este por el amotinamiento de sus tropas,
agotadas por tan larga sucesión de conquistas y batallas.
Con la conquista del Imperio Persa, Alejandro
descubrió el grado de civilización de los orientales,
a los que antes había tenido por bárbaros. Concibió
entonces la idea de unificar a los griegos con los persas
en un único imperio en el que convivieran bajo una
cultura de síntesis (año 324).
Para ello integró un gran contingente de soldados persas
en su ejército, organizó en Susa
la «boda de Oriente con Occidente» (matrimonio
simultáneo de miles de macedonios con mujeres persas)
y él mismo se casó con dos princesas orientales:
una princesa de Sogdiana y la hija de Darío
III.
La reorganización de aquel gran Imperio se inició
con la unificación monetaria, que abrió las
puertas a la creación de un mercado inmenso; se impulsó
el desarrollo comercial con expediciones geográficas
como la mandada por Nearcos, cuya flota descendió
por el Indo y remontó la costa persa del Índico
y del Golfo Pérsico hasta la desembocadura
del Tigris y el Éufrates.
También se construyeron carreteras y canales de riego.
La fusión cultural se hizo en torno a la imposición
del griego como lengua común (koiné).
Y
se fundaron unas 70 ciudades nuevas, la mayor parte
de ellas con el nombre de Alejandría
(la principal en Egipto y otras en
Siria, Mesopotamia, Sogdiana, Bactriana, India
y Carmania). |
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La temprana muerte
de Alejandro a los 33 años, víctima
del paludismo, le impidió consolidar el imperio que
había creado y relanzar sus conquistas. El imperio
no sobrevivió a la muerte de su creador. Se desencadenaron
luchas sucesorias en las que murieron las esposas e hijos
de Alejandro, hasta que el imperio
quedó repartido entre sus generales (los
diádocos): Seleuco, Ptolomeo, Antígono,
Lisímaco y Casandro.
Los Estados resultantes fueron los llamados reinos helenísticos,
que mantuvieron durante los siglos siguientes el ideal de
Alejandro de trasladar la cultura griega
a Oriente, al tiempo que insensiblemente
dejaban penetrar las culturas orientales en el Mediterráneo.
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ROMA:
19 a.de C.
: Muere Virgilio en el puerto de Brindisi,
al retornar de Grecia.
Publio Virgilio Marón nace en Andes
(hoy Pietole, actual Italia),
en el 70 a.deC.
Poeta latino. Aunque hijo de padres modestos, Virgilio
estudió retórica y lengua y filosofía
griegas en Cremona, Milán,
Roma y Nápoles.
Si bien no intervino de modo directo en la vida política,
desde muy pronto Virgilio disfrutó
del apoyo de mecenas y amigos, como Cayo Mecenas,
el poeta Horacio e incluso Octavio,
el futuro emperador Augusto, en parte propiciado
por el éxito de su primera obra mayor, las Bucólicas,
en las que desarrolla muchos temas de la tradición
pastoril, tomados sobre todo de los Idilios de Teócrito,
aunque introdujo numerosas alusiones a personajes y situaciones
de su época.
Incitado por sus protectores, escribió las Geórgicas,
en apoyo de la política imperial de relanzar la agricultura
en Italia, en las cuales recrea la belleza de la vida campesina
y sus distintos aspectos: labranza, ganadería y apicultura.
La vertiente pública de la poesía de Virgilio
llegó a su cima cuando afrontó la tarea de escribir
un ambicioso poema patriótico a imagen de las grandes
epopeyas homéricas, la Eneida, que
debía cantar las virtudes del pueblo romano y cimentar
una mitología propia para la nación. Para ello
escogió la conocida figura legendaria del héroe
troyano Eneas.
Durante otros doce años trabajó en la composición
de esta su obra maestra, poema épico que incluye doce
cantos.
Al principio, Eneas logra huir del desastre
de Troya llevando sobre los hombros a su
anciano padre, Anquises, y a su hijo Ascanio
de la mano; reúne una flota y zarpa con los supervivientes
troyanos rumbo a Tracia, Creta,
Epiro y Sicilia, antes de
abordar las costas de África.
Luego relata los amores de la reina de Cartago,
Dido, con Eneas, y el suicidio
de ella tras la partida del héroe. Tras un interludio,
la última parte narra la llegada de Eneas
a Italia, y la guerra que sostiene con Turno,
rey de los rútulos; la victoria le
otorga la mano de Lavinia, princesa del Lacio.
Según Virgilio, el linaje romano procede
del hijo de Eneas, Ascanio,
que habría fundado la ciudad de Roma.
El modelo homérico está presente tanto a nivel
formal como temático, aunque es visible también
la influencia de poetas romanos como Ennio,
Lucrecio y Apolonio de Rodas.
El verso de Virgilio en la Eneida
fue considerado en su propia época, y a partir
de entonces, como modelo de perfección literaria tanto
por su equilibrio métrico como por su musicalidad.
Sin embargo, el poeta no pudo terminar su obra, pues en el
19 a.C. emprendió un viaje por Grecia
y Asia con la intención de corroborar
sobre el terreno las referencias paisajísticas y geográficas
de su obra maestra, práticamente finalizada para entonces,
y para profundizar en el estudio de la filosofía. Durante
el viaje enfermó gravemente, y en su lecho de muerte
pidió a sus amigos Vario y Plocio
que destruyeran la Eneida, por considerarla
imperfecta, ruego que no fue atendido por orden de Augusto.
Se atribuye asimismo a Virgilio la composición
de un conjunto de obras menores de carácter épico,
elegíaco y didáctico, conocido como el Appendix
vergiliana, que quizás podrían
ser obras de juventud, aunque no está bien dilucidada
su autoría.
El renombre de que gozó fue enorme no sólo en
su época, sino a lo largo de toda la Edad Media,
que le consideró como un cristiano anticipado, e incluso
se llegó a ver en una de sus Bucólicas
una profecía de la llegada del Mesías.
En su Divina Comedia, Dante
lo convirtió en su guía a través del
Infierno y el Purgatorio,
y le consideró su maestro.
ROMA:
454: Es asesinado el general Flavio Aecio
en Roma. Aecio había
nacido en Durostorum, Mesia,
c. 390. Político y militar romano. Hacedor del postrero
esfuerzo militar del Imperio de Occidente,
pacificó la Galia y, en alianza con
visigodos y burgundios,
consiguió derrotar a Atila en los
Campos Cataláunicos (451).
Al volver Atila a sus fronteras, Aecio
retorna a Ravena para retomar los preparativos
de la boda de su hijo. Pero siguen las maledicencias y los
rumores mal intencionados luego de la boda, siendo la principal
calumnia la que presentaba a Aecio como supuesto
usurpador del trono. La tensión va en aumento y en
un acto oficial, el 21 de setiembre del 454, el emperador
Valentiniano III en un rapto de celos e ira,
da muerte con su propia espada a Aecio, hundiéndole
el acero en el pecho.
El 16 de marzo del 455, dos godos de la escolta del emperador,
Optila y Trautila pero leales
al recuerdo de Aecio asesinan en venganza
a Valentiniano III.
Procopio llama a Aecio “el
último de los romanos”, opinión que yo,
modestamente comparto, pues la rectitud de principios hacia
el Imperio y su obediencia al emperador,
lo llevaron a combatir en contra de los que habían
sido sus antiguos aliados, sin saber si iba a resultar victorioso.
Si Aecio hubiera hecho una alianza con Atila
y se hubiera puesto a su servicio, otro hubiera sido
el destino de Occidente.
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ROMA:
130: Nace el médico Claudio
Galeno en Pérgamo,
actual Turquía, y muere también
en Pérgamo en el 216. Médico
y filósofo griego. El pensamiento de Galeno
ejerció una profunda influencia en la medicina
practicada en el Imperio Bizantino,
que se extendió con posterioridad a Oriente
Medio, para acabar llegando a la Europa
medieval, que pervivió hasta entrado el siglo
XVII.
Educado como hombre de letras, a los dieciséis
años Galeno decidió orientar
su actividad al estudio de la medicina. Con este objeto
viajó a Esmirna y finalmente
a Alejandría, para
regresar de nuevo a Pérgamo
en el año 157, donde ejerció de médico
de la tropa de gladiadores. |
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En
el 162 Galeno se trasladó a Roma,
donde pronto se hizo célebre por las curas practicadas
a miembros de familias patricias que con anterioridad habían
sido desahuciados, así como por el empleo de una elocuente
retórica en discusiones de carácter público.
Galeno fue médico de los emperadores
Marco Aurelio, Cómodo
y Septimio Severo, antes de volver de nuevo
a Pérgamo, donde murió en el
216.
Influido por la doctrina hipocrática, Galeno
sostuvo como tesis que la salud del individuo se basa en el
equilibrio entre la sangre y una serie de humores conocidos
como bilis amarilla, bilis negra y flema.
Galeno fue pionero en la observación
científica de los fenómenos fisiológicos,
y practicó numerosas disecciones, que le permitieron
identificar siete pares de nervios craneales, describir las
válvulas del corazón, e incluso establecer las
diferencias estructurales entre venas y arterias. Asímismo,
Galeno logró demostrar que las arterias
no transportaban aire, como entonces se creía, sino
sangre. Autor de más de trescientas obras, en la actualidad
se conservan de ellas, total o parcialmente, unas ciento cincuenta.
CRISTIANDAD:
530. Muere el Papa Félix
IV, nacido en Benevento y
muerto en Roma. Designado por Teodorico
en el 526. Construyó en Roma
la iglesia de los santos Cosme y Damián,
y condenó el semipelagianismo en una carta a
san Cesáreo de Arlés,
que el concilio de Orange (529) convirtió
en cánones. |
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CRISTIANDAD:
530.
Comienza su pontificado Bonifacio II, (530-532).
De origen godo, puso fin a las últimas derivaciones
heréticas del pelagianismo.
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CRISTIANDAD:
Año 366 .(Se cumplen 1638 años) Muere el Papa
Liberio (352-366). Envuelto en la controversia arriana,
fue desterrado por Constancio a Berea
de Tracia, donde aparentemente aceptó
el arrianismo. Pero, de regreso en Roma (358),
combatió dicha doctrina y expulsó al antipapa
Félix, impuesto por el emperador.
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ORIENTE:
551 a.de C. (se cumplen 2555 años) Nace el
filósofo Confucio.
Kung Fu-Tse, nació en Lu,
actual Shantung, China,
y muerto en el 479 a.de C.).
Procedente
de una familia noble arruinada, a lo largo de su vida
alternó periodos en los que ejerció como
maestro con otros en los que sirvió como funcionario
del pequeño estado de Lu, en
el nordeste de China, durante la época
de fragmentación del poder bajo la dinastía
Chu. |
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Fracasó en sus intentos por atraerse a los príncipes,
limitándose su influjo en vida al que consiguió
ejercer directamente sobre algunos discípulos. La importancia
del personaje procede de la difusión posterior de su
pensamiento, conocido como confucianismo o confucionismo,
contenido fundamentalmente en sus Entrevistas.
Dicho pensamiento puede interpretarse como una respuesta al
clima de desorden y de continuas luchas entre señores
feudales que imperaba en la época histórica
que le tocó vivir. El confucianismo es fundamentalmente
una ética y no una religión, pues apenas hay
en él mención a la divinidad, ya que Confucio
rehusó especular sobre el más allá.
El centro de sus preocupaciones fue la moral personal, tanto
por lo que respecta a la orientación de las conductas
privadas como a las normas del buen gobierno. Dicha moral,
basada en el altruismo, la tolerancia, el respeto mutuo, la
armonía social y el cumplimiento del deber, constituía
en realidad una sistematización de ideas presentes
en la cultura china, razón por la que se difundió
con facilidad y contribuyó a modelar la sociedad y
la política chinas sobre una base común.
Se trata, en consecuencia, de un pensamiento conservador,
y de hecho así lo presentó Confucio,
situando en el pasado la «edad de oro» en la que
habían imperado los buenos principios a los que los
chinos debían regresar. Confucio reforzó
la importancia de la familia tradicional en la sociedad china,
al insistir en el respeto de los hijos a los padres y en la
obediencia de las mujeres a sus maridos.
También reforzó la sumisión del pueblo
a las autoridades, aunque rechazando la tiranía: los
súbditos debían obediencia al soberano, ya que
el Estado existía para buscar el bien de los gobernados;
pero, por la misma razón, los gobernantes debían
gobernar según rectos principios éticos, aplicando
el ejemplo moral y no la fuerza.
Soñaba con el regreso a un pasado idealizado en el
que un emperador sabio y bondadoso (el «hijo del Cielo»)
gobernara y fuera obedecido como un padre por sus hijos, en
un clima general de paz y de orden. Confucio
creía en la existencia de un orden cósmico perfecto,
que debía ser imitado en los asuntos humanos, logrando
la armonía de la tierra con el Cielo, fuerza inteligente
que gobierna el mundo.
A pesar de su talante netamente conservador, el pensamiento
de Confucio tenía un potencial innovador en la medida
en que exigía un gobierno moral y bienhechor: proclamaba
que la nobleza no procedía del nacimiento sino de la
superioridad moral; y dejaba abierta la puerta a la rebeldía
contra los gobernantes inmorales.
Quizá por ello sus ideas no fueron aceptadas por los
dirigentes de la época, mientras se iban extendiendo
entre el pueblo llano; perseguido infructuosamente durante
la época de la dinastía Ts’in
(221-206 a.de C.), el confucianismo se convirtió en
la filosofía oficial del Estado bajo la dinastía
Han (206 a.de C.al 220 ).
Desde entonces, el sistema de selección del personal
al servicio del Estado mediante oposiciones convirtió
el estudio del pensamiento de Confucio y
de sus seguidores en uno de los pilares de la formación
de un hombre culto, que abría las puertas de la burocracia
y de la promoción social. Esta doctrina moderada y
fuertemente anclada en la mentalidad tradicional ha marcado
la ética dominante en China al menos
hasta comienzos del siglo xx y su influencia sigue siendo
perceptible hasta nuestros días, a pesar del esfuerzo
de las autoridades comunistas por erradicarla; su influencia
se propagó también a Japón,
Corea y Vietnam como parte
del influjo cultural que en términos generales han
recibido esos países de la vecina China.
ROMA:
Año 106 a.de C.: Nace Cneo Pompeyo
Magno .
Militar y político romano nacido en Pelusio
y muerto en Egipto, en el 48 a.de C.
Perteneciente
a la gens plebeya de los Pompeyos,
su padre había sido cuestor, pretor y cónsul.
Con él se había formado como militar.
Durante las guerras civiles de Roma,
formó un ejército propio, que puso al
servicio de Sila, derrotando a los
partidarios de Mario en Sicilia
y en África (83 a.de C.); y
cuando el partido popular pareció revivir bajo
la dirección de Lépido,
Pompeyo se encargó de derrotarlo
en Etruria (77 a.de C.). |
 |
Luego fue enviado a Hispania, en donde aplastó
la rebelión de Sertorio (77-71 a.de
C.); y, al regresar a Italia, acabó
con los restos de la rebelión de esclavos encabezada
por Espartaco.
Ejerció el consulado con Craso en
el 70 a.de C.. Luego recibió plenos poderes por tres
años para limpiar de piratas el Mediterráneo
(67 a.de C.). Se le renovó el mando en el 66 para dirigir
la guerra contra el rey del Ponto, Mitrítades,
al cual derrotó; ello le permitió reorganizar
los dominios romanos en Asia, incorporando
Siria, Cilicia y el Ponto
como provincias (64 a.de C. ) y creando a su alrededor una
protección de Estados vasallos.
Sin embargo, el Senado se opuso a sus ambiciones de poder
y no ratificó las medidas que había tomado.
Pompeyo tuvo que aceptar la formación
de un triunvirato, compartiendo el poder con Julio
César y con Craso (60 a.de
C.), con un reparto territorial que le otorgaba el mando en
Hispania.
Pompeyo pudo así realizar su proyecto
de repartir tierras a los veteranos licenciados del ejército.
Tras la muerte de este último en la guerra contra los
partos, y estando César ocupado en
la conquista de las Galias, el Senado
nombró a Pompeyo cónsul único
para restablecer el orden en la ciudad contra los motines
de los mercenarios (52 a.de C.).
César regresó a Roma
dispuesto a hacerse con el poder, mientras el Senado
encargaba a Pompeyo la defensa de
la República (49 a.de C.); estalló
así la guerra abierta entre ambos, que favoreció
a César.
Pompeyo y sus partidarios huyeron
a Grecia, donde fueron definitivamente
derrotados en la batalla de Farsalia.
Pompeyo consiguió huir y refugiarse
en Egipto; pero hasta allí le persiguió
César, provocando la Guerra
Alejandrina (48-47 a.de C.), que hizo subir a Cleopatra
al trono de los faraones.
Antes incluso de alcanzar la costa egipcia, Pompeyo
murió asesinado por el tribuno Lucio Septimio.
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| GRECIA:
480 a.de C. Batalla de Salamina con
la victoria de Temístocles sobre
la flota de Jerjes. En torno al año
480 a.C. los persas, en su afán por conquistar Europa,
habían invadido la parte oriental de Grecia.
Tras la legendaria batalla de las Termópilas
en la que un puñado de espartanos comandados por
Leónidas cayó defendiendo su posición
frente al enemigo, la flota griega se dirigió a Salamina
para proteger la evacuación de Atenas mientras las
naves persas zarpaban hacia el golfo de Sarónica
y las tropas se abatían, ya sin obstáculos,
sobre el Ática y el Peloponeso.
Los griegos contaban con unas 350 naves y 85.000 soldados,
mientras que las fuerzas de sus oponentes eran considerablemente
mayores, con más de 300.000 hombres.
El grueso de la población de Atenas
se refugió en la isla de Salamina
merced a una consulta que se hizo al oráculo de Delfos
en la que la pitia le advertía de que la victoria
griega pasaba por la construcción de una “muralla
de madera”, y que Temístocles
interpretó como formada por barcos. Mientras Atenas
era destruida y sus templos saqueados en revancha por la
derrota de Maratón, sus habitantes,
en al isla vecina, aguardaban el inminente ataque persa.
Euribíades y los espartanos preferían
luchar cerca de Corinto para poder retirarse
tierra adentro en caso de necesidad e insistían en
la necesidad de construir una muralla defensiva, pero Temístocles
logró finalmente convencerles de las ventajas
de luchar en Salamina.
Por su parte, Jerjes había situado
su flota en el puerto de Falero. Ésta
estaba formada por más de 1.200 naves aunque en un
principio contaba con muchas más, que fueron diezmadas
por tormentas en el Egeo y por la batalla
de Artemision.
Los persas decidieron que combatirían a los griegos
en la costa de Salamina, y estaban tan
convencidos de su victoria que Jerjes se hizo construir
un trono en la orilla para poder contemplar el desarrollo
de la lucha. Temístocles mandó
un esclavo para informar a Jerjes y hacerle
creer que los griegos no habían decidido aún
el emplazamiento de la batalla, que Temístocles
en el fondo estaba de su parte y que sus hombres, desorganizados
y temerosos, pensaban retirarse por la noche.
Jerjes le creyó y situó su
flota bloqueando la salida del golfo, lo cual sirvió
a además para bloquear a los espartanos es caso de
que cambiasen de opinión.
Según Esquilo y Herodoto,
es la eterna lucha entre libertad y esclavitud.
Los griegos contaban con unas 350 naves y 85.000 soldados,
mientras que las fuerzas de sus oponentes eran considerablemente
mayores, con más de 300.000 hombres. Parece ser que
Artemisia de Halicarnaso, aliada de los
persas en Asia Menor, trató de convencer
a Jerjes de esperar a que los griegos se rindieran, porque,
pese a su aparente superioridad, creía que las enormes
naves persas tendrían dificultades para desenvolverse
en lo angosto de la geografía de Salamina,
pero el rey prefirió hacer caso a su consejero Mardonio
y preparó el ataque.
Durante la noche los persas entraron en el golfo esperando
sorprender a los griegos en su huida, mientras éstos
sin embargo aguardaban alerta en sus barcos. A la mañana
siguiente los persas estaban cansados y confusos tras haber
buscado inútilmente a los griegos sin éxito,
pero siguieron con su propósito de atacar a la flota.
Los barcos griegos, pequeños y maniobrables, fingieron
retirarse, y cuando las grandes naves persas estuvieron
atrapadas en las estrecheces del golfo, se lanzaron al ataque.
Los persas trataron de dar marcha atrás pero el viento
desfavorable se lo impidió y el propio caos de sus
naves atoradas sin poder moverse y estorbándose unas
a otras fue su perdición. Tal era la densidad de
barcos que parecía una batalla terrestre, y los hoplitas,
fuertemente armados, sembraron el pánico entre sus
adversarios.
Gran parte de los temibles trirremes persas fueron hundidos
o capturados y las bajas entre sus hombres fueron a decir
de Herodoto más numerosas porque,
a diferencia de los griegos, aquéllos no sabían
nadar.
La victoria griega en la batalla de Salamina
marcó un punto de inflexión en las guerras
contra el imperio persa. Jerjes volvió
a Persia dejando a Mardonio
y a una pequeña fuerza para controlar las áreas
conquistadas de Grecia. Éste fue capaz de volver
a tomar Atenas pero las diferentes ciudades-estado
se unieron para hacer frente al común enemigo, que
acabaría siendo derrotado definitivamente en Platea.
A decir de los historiadores, la confrontación entre
griegos y persas es algo más que un hecho militar,
es un auténtico enfrentamiento cultural entre dos
comunidades, una de ciudadanos libres que se autogobiernan
y otra sometida a un poder autocrático.
(Raquel Cubero)
ROMA:
368. El emperador Valentiniano
visita la ciudad de Nijmegen (Nimega),
situada en la actual Holanda. Su nombre
en ese momento era Batavodurum, y luego
se llamó Noviomagus, y era capital
de bátavos en la Germania Inferior.
ROMA:
451. Batalla de los Campos Cataláunicos,
en la cual el general Aecio derrota a Atila.
Batalla donde se unen romanos, visigodos,
francos y alanos contra
Atila, quien habría contado con
ayuda de ostrogodos y algún otro
pueblo germánico. Atila decide atacar
por el flanco que protegían los visigodos, llevando
estos la peor parte. Teodorico muere en
la batalla, pero su hijo Turismundo siguió
comandando sus tropas. Nadie podría decir que hubo
un claro vencedor, pero Atila decidió
al caer el sol retirarse del lugar, salvándose el
reino visigodo de Tolosa, y por consiguiente,
Roma también.
|
|
ROMA:
Año 312.
Comienza a ver Constantino la señal
de la cruz.
En el año 312 de nuestra era, el emperador Constantino
el Grande -adorador del dios Sol
-, en la noche previa a la batalla decisiva contra Majencio,
su principal rival por el trono del Imperio, soñó
que Cristo se le aparecía y le decía
que grabara esas dos letras, XP, en la
parte superior de los estandartes de sus regimientos. Al
día siguiente, antes de la contienda, dice la leyenda
que vio aparecer dicho sello, con el añadido de una
barra transversal formando la imagen de una Cruz, sobre
la esfera cegadora del sol y, debajo, las palabras griegas
EN-TOUTOI-NIKA , más conocidas
en su traducción latina de In hoc signo vinces,
«Con este signo vencerás».
 |
Como
Constantino, incuestionablemente,
derrotó a Majencio en la batalla
del Puente Milvio, su estandarte
con el Crismón, llamado más
tarde Labarum, se convirtió en la
bandera del Imperio. Este símbolo, pues, adquirió
una importancia extraordinaria en lo que fueron los
restos del Imperio Romano y, cuando
la parte occidental del territorio -Europa-,
cayó en poder de los bárbaros, continuó
usándose en la parte oriental -Bizancio-,
al menos hasta el siglo VI, momento en el que, como
ya se ha dicho, desapareció por completo del
arte cristiano.
|
ROMA:
Año 70.
Jerusalem cae bajo las legiones de Tito.
Hacia finales del año 68, un tal Simón
bar-Giora, aprovechando la retirada de
Vespasiano y la suspensión de la guerra
por el problema de la sucesión imperial, reunió
un grupo de seguidores y comenzó a presionar por
la Galilea inferior, robando y devastando
todo el territorio; [Simón se apoderó
de un gran botín. Poco después se dirigió
a Jerusalem, donde el pueblo no complacido
por el gobierno tiránico de Juan de Giscala,
le abrió las puertas de la ciudad." [1]
Con la entrada de Simón bar-Giora
en la ciudad, estalló nuevemente la guerra civil
en Jerusalem. A partir de ese momento la
situación política dentro de la capital se
hacía más difícil puesto que los judíos
peleaban entre sí debido a que el grupo dirigente
del partido de los zelotes-sicarios se
hallaba dividido y encabezado por los tres personajes que
mencionaremos a continuación:
Juan de Giscala => que se distinguía
por su radicalismo, y que venia actuando y gobernando tiránicamente
en la ciudad desde la caída de Galilea
en poder de los romanos; dominaba el montículo del
Templo;
Eleazar ben Simón => un zelote
moderado, que se oponía política y gubernativamente
a Juan y a Simón,
controlaba el acceso al Templo;
Simón bar-Giora => que había
entrado en la ciudad a fines del 69, y aunque planteaba
la misma política de Juan no se unió a él
sino que ocupó la Ciudad Alta y
gran parte de la Baja.
Cuando llegó la fiesta de Pascuas del año
70, la gente que se había reunido en el Templo
para purificarse y ofrecer holocaustos y sacrificios fue
atacada por los partidarios de Juan, quienes
con sus dagas asesinaron a Eleazar [2].
Por lo tanto, a partir de esta Pascuas el partido de los
zelotes-sicarios se dividió en dos, encabezado
por Juan y Simón quienes se repartieron
las tareas de defensa, porque Tito había
llegado y sitiado la ciudad.
Sitio y Toma de la Ciudad de Jerusalem,
año 70.-
Para poder entender la forma y todo el proceso del sitio
de la ciudad de Jerusalem, creemos conveniente
dar una descripción geográfica de misma:
«Jerusalem está situada sobre
dos montículos: uno, un poco más alto, al
oeste, y otro, más bajo, al este. Entre los dos había
un profundo barranco, llamado Tiropeón.
En el montículo occidental estaba la ciudad alta,
y en el oriental la baja. Esta última era llamada
también 'Acra', (...).
Al norte del Acra estaba el emplazamiento
del Templo, ampliado enormemente por Herodes
el Grande. Cerca del área del Templo,
en el lado norte se encontraba la fortaleza Antonia.
El Templo estaba rodeado en sus cuatro
costados, por una fuerte muralla y así constituía
(...) un pequeño fuerte.
La ciudad alta y la baja estaban rodeadas por una muralla
común, que partiendo del lienzo occidental de la
muralla del Templo, seguía en dirección
oeste dando vuelta en un amplio semicírculo alrededor
de ambas partes de la ciudad y terminaba en la esquina noroeste
del Templo.
Además, la ciudad alta debía estar separada
de la baja por otra muralla [la segunda, de norte a sur,
a lo largo del Tiropeón, puesto
que Tito, ya una vez en posesión
de la ciudad baja, aun tuvo que dirigir sus arietes contra
la muralla de la ciudad alta. Tanto al oeste como al sur
y al este, la muralla exterior [la primera se alzaba sobre
enormes precipicios; solamente en la parte norte estaba
sobre un terreno más o menos nivelado; había
una segunda muralla, curvada hacia el norte, que encerraba
una segunda muralla, y formando una tercera curva más
hacia el norte todavía, había una tercera
muralla que Agripa I había comenzado
y que se completó durante la revuelta, cuando lo
exigieron las circunstancias. Este tercer cerco contenía
la llamada Ciudad Nueva o suburbio de Bezera.»[3].
Debido a que el único acceso posible a la ciudad
fortificada de Jerusalem era el lado Norte,
Tito colocó las máquinas
de asedio en ese lugar, comenzando a golpear la tercera
muralla mirando desde afuera. Ante los golpes del ariete
Juan y Simón se prepararon
para enfrentar a los romanos; ambos ordenaron y dispusieron
sus fuerzas de combate por toda la ciudad:
«Simón tenía a sus
ordenes una multitud guerrera y sediciosa de diez mil hombres;
y ocupaba la Ciudad Alta, la gran muralla
hasta el Cedrón, y parte de la muralla
antigua desde la piscina de Siloé hasta el Palacio
de Monabazes. Juan disponía
de seis mil hombres armados y dominaba la Torre
Antonia, el Templo y los lugares
cercanos» [4].-
Tito, después de golpear con los
arietes la tercera muralla por espacio de varios días,
logró tomarla el día 7 de Artemisión
(Abril-Mayo) del año 70. Después comenzaron
a golpear la segunda; y la conquista de la tercera muralla
le permitió ocupar Valle del Cedrón
y ponerse fuera del alcance de los proyectiles judíos
de los suburbios de Bezata.
Terminados los terraplenes, Tito emprendió
el ataque de la Torre Antonia (día
27/Artemisión/70), pero los zelotes prepararon
esta estrategia:
« (...) Juan socavó el suelo
desde la Torre Antonia hasta los terraplenes
y sostuvo con vigas cruzadas las obras de los romanos, que
de este modo quedan al aire. Luego hizo llenar el espacio
con maderas, cubiertas de betún y fez, a las que
finalmente prendió fuego. Cuando las vigas se consumieron,
la zanja cedió en muchos puntos y los terraplenes
se desplomaron (...)".
"Esta catástrofe repentina llenó de terror
los romanos (...). El accidente sobrevino cuando ya se creían
victoriosos. Les pareció inútil luchar contra
el fuego, (...) los terraplenes quedaron destruidos.»
[5].-
En consecuencia el primer intento romano para tomar la Torre
Antonia fue un fracaso.
Días después, Simón
prendió fuego a las máquinas de guerra que
Tito había colocado para atacar la Ciudad
Alta, y logró destruirlas. [6]. Debido a
estos dos reveses, Tito decidió
tomar la ciudad de Jerusalem por hambre;
por lo tanto construyó a su alrededor un muro de
circunvalación para evitar que los habitantes tuvieran
la posibilidad de recibir ayuda desde el exterior.
Al mismo tiempo que se construía el muro, los soldados
construyeron nuevas plataformas para poder tomar la Torre
Antonia. Juan preparó otro
ataque para destruirla pero esta vez fracasó. Al
día siguiente los romanos comenzaron el segundo intento
para tomar la fortaleza. La noche del 5 de Pamero (Junio-Julio)
del 70, los soldados lograron eliminar a los centinelas
judíos; finalmente Tito entró
en la Torre Antonia y la redujo a cenizas
[7].-
Sin que la Torre Antonia se interpusiera
ya, Tito comenzó el asedio del Templo
de Jerusalem que estaba defendido por los zelotes
y los sacerdotes comandados por Juan.
El general romano construyó nuevas plataformas para
alcanzar los muros exteriores. El día 9 de Lous (Julio-Agosto),
Mitus prendió fuego a las puertas
de acceso al Templo, el incendio se propagó
hacia el interior del recinto, el cual comenzó a
quemarse [8].
Según Josefo, Tito
trató de evitar la propagación del incendio,
pero éste se propagó y todo el Templo
fue quemado.
Los vasos, el candelabro de siete brazos (menorah)
y todos los objetos sagrados para los judíos fueron
robados o destruidos por los romanos. Juan de Giscala,
con sus zelotes, al ver que el recinto
sagrado estaba perdido, lograron escapar hacia la Ciudad
Alta y unirse a Simón Bar-Giora.
La destrucción completa del Templo de Jerusalem
(con excepción del Muro Oriental,
llamado actualmente "Muro de los Lamentos")
posibilitó el acceso a la Ciudad Alta,
último reducto de los defensores de la ciudad de
Jerusalem.
Para tomar la Ciudad Alta, Tito
debió nuevamente construir plataformas de acceso
y terraplenes, y alcanzar la primera muralla, construida
entre el 20 de Lous y el 7 de Gorpieo (Agosto-Septiembre).
Una vez que las máquinas y los terraplenes estuvieron
listos, los arietes comenzaron a golpear.
Los sitiados no resistieron por mucho tiempo, la Ciudad
Alta fue ocupada con facilidad, se izaron los estandartes
romanos sobre ella y se proclamó la victoria el día
8 de Gorpieo del año 70. La ciudad de Jerusalem
fue arrasada y destruida; solamente quedaron en pié
las torres del Palacio de Herodes el Grande
(lpicus, Fasael, y Mariamme);
una parte de las murallas y el muro Oriental del Templo.-
Concluimos que el sitio y la toma de Jerusalem
fue ardua y difícil. Tito se vio
obligado a construir para cada sector de la ciudad maquinas
de asedio, plataformas y terraplenes para poder destruir
las fortificaciones y refugios de los judíos, como
el caso de la Torre Antonia, el Templo
o la Ciudad Alta. Después de casi
seis meses (desde la Pascua hasta septiembre del 70) la
ciudad fue conquistada por las legiones romanas comandadas
por Tito; sus habitantes, los zelotes-sicarios
y sus jefes murieron en el furor de la batalla o por el
hambre.
Notas Bibliográficas:
[1] SCHURER, op.cit.; vol. 1, p.638.-
[2] Cf. JOSEFO, GJ 5,3,1.-
[3] Cf., SCHURER, op.cit.; vol. 1,p.642-42.-
[4] Cf. JOSEFO, GJ 5,6,1.-
[5] Cf. JOSEFO, GJ 5,9,14.-
[6] Cf. JOSEFO, GJ 5,11,4.-
[7] Cf. JOSEFO, GJ 6,1,7.-
[8] Cf. JOSEFO, GJ >6,4,6-7.-
La Dominación Romana en Palestina del
63 a.C. al 70 d.C."
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reservados
|
ROMA:
Año 48 a.de C. Pompeyo
desembarca en Egipto luego de ser derrotado
por César, circunstancia en la cual
es rápidamente asesinado por los esbirros de Ptolomeo
XIII.
Transcribo a continuación el relato que hace Plutarco
de los ultimos momentos de Pompeyo :
«LXXVII.- Luego que prevaleció el
parecer de ir a Egipto, dando la vela de
Chipre en una trirreme seléucida
con su mujer, y siguiéndole los demás, unos
con embarcaciones menores y otros en transportes, hizo la
travesía sin accidente alguno; pero habiendo sabido
que Tolomeo se hallaba en Pelusio
haciendo la guerra a su hermana, hubo de detenerse, enviando
persona que anunciara al rey su llegada y le pidiera benigna
acogida.
Tolomeo era muy jovencito, y Potino,
que era el árbitro de los negocios, juntó
en consejo a los de mayor autoridad, que la tenían
los que él quería, y les mandó dijera
cada uno su dictamen. ¡Era cosa bien triste que sobre
la suerte de Pompeyo Magno hubieran de
decidir el eunuco Potino, Teódoto
de Quío, llamado por su salario para ser
maestro de retórica, y el egipcio Aquilas.
Porque estos consejeros eran los principales entre los demás
camareros y ayos, y Pompeyo, que no tenía
por digno de su persona ser deudor de su salud a César,
estaba esperando al áncora lejos de tierra la resolución
de semejante senado.
Los pareceres fueron del todo opuestos, diciendo unos que
se le desechase, y otros, que se le llamara y recibiera;
pero Teódoto, haciendo muestra de
su habilidad y pericia en la materia, demostró que
ni en lo uno ni en lo otro había seguridad, porque
de recibirle tendrían a César por
enemigo y a Pompeyo por señor, y
de desecharle incurrirían en el odio de Pompeyo
por la expulsión, y en el de César
por tener todavía que perseguirle; así que
lo mejor era mandarle venir y matarle, pues de este modo
servirían al uno y no tenían que temer al
otro, añadiendo con sonrisa, según dicen,
que hombre muerto no muerde.
LXXVIII.- Así se determinó, y Aquilas
tomó a su cargo la ejecución, el cual, llevando
consigo a un tal Septimio, que en otro
tiempo fuera tribuno a las órdenes de Pompeyo,
a otro que había sido centurión, llamado Salvio,
y tres o cuatro criados, se dirigió a la nave de
Pompeyo.
Habían pasado y reunídose en ella los principales
de su comitiva para estar presentes a lo qué ocurriese,
y cuando vieron que el recibimiento no era ni regio ni brillante,
como Teófanes se lo había
hecho esperar, viniendo sólo unos cuantos hombres
en un barquichuelo de pescador, ya les pareció sospechosa
la poca importancia que se les daba y aconsejaron a Pompeyo
sacara la nave a alta mar hasta ponerse fuera de alcance;
pero
en esto, atracando ya el barquichuelo, se levantó
el primero Septimio, saludó en lengua
romana a Pompeyo con el título de
emperador, y Aquilas, saludándole
en griego, le instó para que pasase a su barco, porque
había mucho cieno y por allí no tenía
para su galera bastante profundidad el mar, y además
abundaba de bancos de arena.
Veíase al mismo tiempo que se aprestaban algunas
de las naves del rey y que se coronaban de tropas la orilla;
de manera que no les era dado huir aunque mudaran de propósito,
y, por otra parte, si tenían dañadas intenciones,
con la desconfianza defenderían su injusticia.
Saludando, pues, a Cornelia, que muy de
antemano lloraba su muerte, dio orden de que se embarcara
primero a dos centuriones, a su liberto Filipo
y un esclavo llamado Escita, y al darle
la mano Aquilas, volviéndose a su
mujer y a su hijo, recitó aquellos yambos de Sófocles:
Quien al palacio del tirano fuere esclavo es suyo aun cuando
libre parta.
LXXIX.- Habiendo sido ésta las últimas
palabras que pronunció, descendió al barco,
y como mediase bastante distancia desde la galera a tierra,
y ninguno de los que iban con él le hubieran dirigido
siquiera una expresión de agasajo, poniendo la vista
en Septimio, “Paréceme- le
dijo- haberte conocido en otro tiempo siendo mi compañero
de armas”; a lo que le contestó bajando sólo
la cabeza, sin pronunciar palabra ni poner siquiera buen
semblante; por tanto, como se guardase por todos un gran
silencio, sacó Pompeyo un libro
de memoria y se puso a leer un discurso que había
escrito en griego para hacer uso de él con Tolomeo.
Cuando arribaban a tierra, Cornelia, que,
llena de agitación e inquietud, había subido
con los amigos de Pompeyo a la cubierta
de la nave, para ver lo que pasaba, concibió alguna
esperanza al observar que muchos de los cortesanos salían
al desembarco como para honrarle y recibirle.
En esto, al tomar Pompeyo la mano de Filipo
para ponerse en pie con mayor facilidad, Septimio
fue el primero que por la espalda le pasó con un
puñal, y enseguida desenvainaron también sus
espadas Salvio y Aquilas.
Pompeyo, echándose la toga por el
rostro con entrambas manos, nada hizo ni dijo indigno de
su persona, sino que solamente dio un suspiro, aguantando
con entereza los golpes de sus asesinos.
Y habiendo vivido cincuenta y nueve años, al otro
día de su nacimiento terminó su carrera.
LXXX.- Los de las naves, habiendo visto su muerte,
movieron un llanto que llegó a oírse desde
la tierra, y levantando áncoras huyeron con precipitación.
Ayudábalos un recio viento cuando ya estaban en alta
mar, por lo que, aunque los Egipcios quisieran perseguirlos,
desistieron de su propósito.
Al cadáver de Pompeyo le cortaron
la cabeza, arrojando el cuerpo desnudo a tierra desde el
barquichuelo y dejándolo que fuera espectáculo
de los que quisiesen verlo.
Estúvose a su lado Filipo hasta
que se cansaron de mirarlo; después, lavándolo
en el mar y envolviéndolo en una miserable ropa suya,
por no tener otra cosa, se puso a registrar por
la orilla, y descubrió los despojos de una lancha
gastados ya por el tiempo, pero bastante todavía
para la mezquina hoguera de un cadáver, y aun éste
no entero.
Mientras los recogía y amontonaba, hallándose
allí cerca un Romano ya de edad, que había
hecho sus primeras campañas con Pompeyo
cuando todavía era joven: “¿Quién
eres- le dijo- tú, que tienes el cuidado de dar sepultura
a Pompeyo Magno?” Respondióle
que un liberto suyo: “Pues no has de ser tú
solo, – continuó- el que le preste tan debido
oficio: admíteme a mí a la parte de este tan
piadoso encuentro, para no tener tanto de qué culpar
a mi suerte en esta ausencia de la patria, gozando entre
tantas aflicciones el consuelo de tocar e incinerar con
mis manos al mayor capitán que ha tenido Roma”.
Estos fueron los funerales de Pompeyo.
Al día siguiente, Lucio Léntulo,
que sin saber nada de lo sucedido navegaba de Chipre
y aportó a tierra, luego que vio la hoguera de un
cadáver, y que al lado de ella estaba Filipo,
al que aún no había conocido:
“¿Quién es- dijo- el que cumplido su
hado reposa en esta tierra? ¡Quizá tú-
continuó- oh Pompeyo Magno!”;
y habiendo desembarcado de allí a poco le prendieron
y dieron muerte. Así acabó Pompeyo.
De allí a breve tiempo llegó César
al Egipto, que se había manchado
con tales crímenes, y al que le presentó la
cabeza de aquel le tuvo por abominable, volviendo el rostro
por no verle; presentáronle también el sello,
y al tomarlo lloró.
Estaba en él grabado un león con la espada
en la mano. A Aquilas y Potino les hizo
dar muerte, y, habiendo sido el rey vencido en una batalla
junto al río, no se volvió a saber de él.
A Teódoto el Sofista no le alcanzó
la venganza de César, porque huyó
del Egipto, andando errante y aborrecido
de todos; pero Marco Bruto, en el tiempo
en que mandó después de haber dado muerte
a César, le encontró en el
Asia, y habiéndole hecho sufrir
toda clase de tormentos, le quitó la vida.
Las cenizas de Pompeyo fueron entregadas
a Cornelia, que, llevándolas a Roma,
las depositó en el Campo Albano.»
|
ROMA:
61 a.de C. Pompeyo celebra su tercer
triunfo en Roma.
Plutarco nos ilustra nuevamente sobre este evento
:
«XLV.- A la grandeza de su triunfo, aunque se repartió
en dos días, no bastó este tiempo, sino que muchos
de los objetos que le decoraban pasaron sin ser vistos, pudiendo
ser materia y ornato de otra pompa igual.
En carteles que se llevaban delante iban escritas las naciones
de quienes se triunfaba, siendo éstas: el Ponto,
la Armenia, la Capadocia, la
Paflagonia, la Media, la Cólquide,
los Iberos, los Albanos, la
Siria, la Cilicia, la Mesopotamia,
las regiones de Fenicia y Palestina,
la Judea, la Arabia, los piratas
destruidos doquiera por la tierra y por el mar, y además
los fuertes tomados, que no bajaban de mil; las ciudades, que
eran muy pocas menos de novecientas; las naves de los piratas,
ochocientas, y las ciudades repobladas, que eran treinta y nueve.
Había dado sobre todo esto razón por escrito de
que las rentas de la república eran antes cincuenta millones
de dracmas, y las de los países que había conquistado
montaban a ochenta millones y quinientas mil.
En moneda acuñada y en alhajas de oro y plata habían
entrado en el erario público veinte mil talentos, sin incluir
lo que se había dado a los soldados, de los cuales el que
menos había recibido mil quinientas dracmas.
Los cautivos conducidos en la pompa, además de los jefes
y caudillos de los piratas, fueron: el hijo de Tigranes,
rey de Armenia, con su mujer y su hija; la mujer
del mismo Tigranes, Zósima;
el rey de los Judíos, Aristobulo;
una hermana de Mitridates, con cinco hijos suyos
y algunas mujeres escitas; los rehenes de los Albanos
e Iberos y del rey de los Comagenos,
y, finalmente, muchos trofeos, tantos en número como habían
sido las batallas que había ganado, ya por sí mismo
y ya por sus lugartenientes.
Lo más grande para su gloria, y de lo que ningún
Romano había disfrutado antes que él, fue haber
obtenido este triunfo de la tercera parte del mundo; porque otros
habían alcanzado antes tercer triunfo; pero él,
habiendo conseguido el primero de África,
el segundo de la Europa y este tercero del Asia,
parecía en cierta manera que en sus tres triunfos había
abarcado toda la tierra.»
PERSIA:
522 a.de C. En este día, Darío
mató a Esmerdis, rey de Persia.
Esmerdis era hijo de Ciro II
y hermano de Cambises. En el bajorrelieve de
Behistún, Darío I cuenta
que Cambises, primogénito de Ciro,
hizo matar secretamente a Esmerdis, y que, haciéndose
pasar por éste, el mago Gaumata se rebeló
contra Cambises y se coronó rey.
Pero es probable que Darío explicara esta
historia para justificar su usurpación del trono y que
Esmerdis llegara a rey tras levantarse contra Cambises.
Esmerdis, que sería a su vez derrocado
por Darío, hizo destruir templos babilónicos
y llevó a cabo diversas reformas que desagradaron profundamente
a los nobles.
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|
| ROMA:
En el santuario de Eleusis se realizaba la
representación de un drama sagrado en que tanto los
iniciados como los oficiantes tenían un papel que desempeñar,
hasta que acababan por experimentar como actores lo inefable;
la totalidad de sus sentidos y emociones se veía sacudida
por lo que de allí en adelante sería por siempre
lo inexpresable.
En este mito se intentan conciliar muchos temas. En una lectura
superficial, se aluden etiológicamente diversos elementos
del rito, esto es, se presentan en el mito, como ocurridos
por primera vez, una serie de gestos que se repiten en el
ritual, actualizándolo, año tras año.
Así la búsqueda con antorchas de Deméter
es como la que hacen los iniciandos en una parte del ritual.
El
silencio de la diosa, el ayuno, el asiento en un lugar cubierto
de un vellón, la bebida del ciceó son también
correlatos de acciones llevadas a cabo por los iniciandos.
Incluso los gestos chuscos de la criada Yambe
recuerdan los versos yámbicos que acompañan
episodios festivos y burlescos de la celebración. Los
elementos del ritual aludidos aparecen así fundados
por haber ocurrido in illo tempore, en el tiempo mítico
(Profesor Alberto Bernabé Pajares, Catedrático
de Filología Griega, Universidad Complutense (Madrid)
: LOS MISTERIOS DE ELEUSIS
Según el profesor Bernabé existen
unos rasgos generales que aparecen en estas celebraciones,
entre los que destacan:
1. Hay una iniciación. En algunos
casos lo característico es que esta iniciación
está abierta a ambos sexos y tanto a ciudadanos como
a no ciudadanos. En Eleusis, sólo pueden iniciarse
personas adultas y que supieran hablar griego.
2. Hay en ellos un fuerte componente agrario,
que se manifiesta tanto en la relación de los mitos
que los sustentan con los ciclos de la naturaleza. como de
un modo más físico, porque forma parte del rito
la ingestión de productos del campo, como vino o cebada.
La ingestión de vino presenta otro aspecto que podríamos
denominar en términos eufemísticos, la expansión
de la conciencia, una cierta huida del estrecho marco del
yo. Como veremos luego, teorías poco contrastadas y
muy deficientemente basadas hablan del uso de alucinógenos.
3. También hay un fuerte componente
sexual. Pero no malinterpretemos la afirmación. No
se trata de orgías dignas de una película X,
sino de que el culto es una exaltación de la vida y
tal exaltación se manifiesta, por ejemplo, en la exhibición
de representaciones de genitales.
4. Se acompañan de mitos, que generalmente
hablan de dioses que sufren, incluso que mueren, aunque habitualmente
tras la extrema caída vuelve su recuperación,
su resurrección y su gloria. Todo ello apunta a que
en los orígenes de estos ritos mistéricos pueden
estar, por una parte, ritos de iniciación y por otra,
ritos agrarios, y que la unión de iniciación,
exaltación agraria y sexo pueden ser los vehículos
de representar en el rito el triunfo de la vida sobre la muerte.
Los componentes básicos de los rituales son tres:
1. acciones (drómena)
2. visiones (horómena)
3. un tipo de texto pronunciado (legómena).
Los cultos mistéricos se enfrentan a numerosos prejuicios
cuando son estudiados y los tópicos aparecen con rapidez.
muchos de estos tópicos han desaparecido gracias a
los estudios recientes:
El primero de los tópicos se refiera a su aparición,
generalmente se asociaban a fenómenos tardíos,
que son tardíos, cuando el mundo clásico rescinde
el contrato con sus dioses, pierde el gusto por lo colectivo
y busca la salvación individual, y en ese momento aparece,
entre otros, una serie de religiones y cultos, denominados
como mistéricos, como el culto a Isis o a Mitra,
incluso el cristianismo pero los ritos de Eleusis
o los misterios dionisíacos son de alta antigüedad
en Grecia, datados hacia el 700 a.de C.
El segundo de los tópicos es su origen oriental, aunque
definir oriental es un tanto complicado dado que va desde
el mundo egipcio, culto de Isis, pasando por el culto de Mitra
o la Magna Martre frigia, origen
indoario para terminar en el cristianismo, de la zona sirio-palestina.
Oriente es la cultura egipcia, la mesopotámica, la
persa, o la hitita la realidad es que los misterios, como
tales, son más antiguos que la entrada de cultos como
la Magna Mater o Mitra.
No olvidemos que gran parte de la mitología griega
bebe en fuentes de las anteriores culturas mencionadas.
Una de las fuentes esenciales para describir lo que ocurría
en Eleusis, es la versión detallada
que ofrece Pausanias, que como gran viajero
de la Grecia Clásica da pelos y señales
de todo lo que veía a modo de comentarista social de
la época.
 |
Aunque,
como buen escritor de misterio, y buscando impacto,
dice que no puede describir los elementos que componen
el misterio, porque en un sueño se le había
prohibido, da las pistas suficientes, para que sus avezados
lectores puedan leer entre líneas, y a sus entreveladas
descripciones debemos añadir tu trocito de tal
autor, un pedacito de vaso griego u, fragmento de relieve
y agitamos la coctelera con un poco de estudio de historiadores,
filólogos y teólogos y descubriremos,
que aunque no se conoce todo a ciencia cierta y tenemos
muchas lagunas ignoramos menos de lo que creemos del
santuario, sus ritos, su administración y su
modo de vida. |
Una
de las fuentes mas antiguas es el el Himno homérico
a Deméter, siglo VII a.de C. y el
santuario fue destruido por los godos al mando de Alarico,
en el 394, unos años después de la prohibición
del rito por parte de Teodosio, si sumamos
el santuario tuvo una dilatada existencia, mas de un milenio
de culto.
Diodoro asegura que el prestigio de los rituales
eleusinos se basaba en su gran antigüedad y en la pureza
del ritual.
EL culto de Eleusis fue controlado por el
estado casi desde sus comienzos, en el 590 a.de C. hay una
ley de Solón que regulaba un asunto
de los Misterios, lo que indica que ya en
aquel tiempo las decisiones sobre Eleusis se
tomaban en Atenas. Existen muchos decretos
reguladores, de la Asamblea ateniense, que
muestran hasta qué punto era evidente la tutela de
las instituciones sobre este fenómeno religioso.
 |
La
fuente más importante es el llamado Himno
homérico a Deméter,
que no tiene de homérico más que el nombre
y el hecho de estar escrito en el mismo tipo de métrica
y lengua de los poemas homéricos.
Es una obra muy antigua, tal vez del siglo VII a.de
C., aunque no es el mito que se recitaba en el interior
del santuario (porque se decía que era secreto).
En el se narra cómo Perséfone
se convierte en señora de los infiernos.
De acuerdo con un plan trazado por Zeus,
mientras Perséfone juega con
otras muchachas a orillas del Océano, la tierra
se abre y Hades la rapta para llevársela
con él. |
Deméter,
cuando advierte que su hija ha desaparecido, la busca incansablemente
de día y de noche, con antorchas, sin encontrarla.
Por fin el Sol, testigo de excepción de cuanto ocurre
sobre la tierra, la informa de lo sucedido. Deméter
entonces se irrita, abandona el Olimpo y
marcha a Eleusis disfrazada de vieja y allí es aceptada
en casa de Céleo como nodriza de un hijo recién
nacido, Demofonte.
En la casa, una criada llamada Yambe consigue
con sus gestos alegrar momentáneamente a Deméter
y logra que acepte beber una bebida llamada Ciceó,
compuesta de agua, harina de cebada y poleo.
Deméter cría al niño
Demofonte de una forma peculiar, le da néctar
y ambrosía y por la noche lo pone al fuego para quemar
su parte mortal. El propósito es convertirlo en dios.
Pero su madre la espía y al ver cómo mete al
niño en el fuego, grita, angustiada.
Deméter deja al niño y renuncia
a convertirlo en dios (en la versión más antigua,
lo deja que se queme). Pide entonces a los humanos que se
le erija un templo y confiere una peculiar dignidad a Demofonte.
Una vez construido el templo, Deméter se
refugia en él, irritada, y deja de propiciar que crezca
la vegetación, lo que rompe completamente el orden
de las cosas. Los hombres mueren de hambre y los dioses no
reciben ofrendas. Zeus se decide a ensayar
una conciliación.
Por fin, se llega a un acuerdo. Perséfone volverá
una parte del año con su madre, pero pasará
otra con su marido, Hades, en los infiernos.
Y es por eso por lo que, año tras año, cuando
Perséfone regresa, Deméter
vuelve a cubrir la tierra de flores y frutos. Una vez conseguida
la reconciliación, Deméter
instaura los misterios y vuelve al Olimpo.
(Profesor Alberto Bernabé Pajares, Catedrático
de Filología Griega, Universidad Complutense (Madrid)
: LOS MISTERIOS DE ELEUSIS .
|
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CRISTIANDAD: 530. Discoro,
considerado Antipapa, asume el pontificado
entre el Papa Félix y el Papa Bonifacio,
reteniendo el solio tan solo 3 semanas, pues muere el 14 de
Octubre,
|
|
GRECIA:
Los
griegos celebraban la fiestividad de Némesis en este
día.
|
GRECIA:
Este día los griegos celebraban el nacimimiento de Atenea
(Minerva para los romanos).
Hija de Zeus y Metis, diosa griega
del pensamiento, símbolo del progreso intelectual.
Según
la tradición nació de la cabeza de su padre,
adulta y armada del escudo y la lanza. Se la conocía
también con el nombre de Palas Atenea.
Igualaba en sabiduría a Zeus y sobrepujaba
a los demás dioses. Se le atribuía la invención
de las ciencias, del arte y de la agricultura, habiendo dado
a los griegos el olivo y el arado. Presidía la autoridad
de los estados y de las leyes.
Los
atenienses la consideraban su protectora, y de su nombre deriva
el de la ciudad, Atenas, donde instituyó
el Areópago o asamblea. Según
la tradición, bajo el reinado de Cécrope
ella y Poseidón contendían
por la posesión de Atenas. Los dioses
prometieron que correspondería al que hiciese el don
más útil a los hombres. |
 |
Poseidón,
de un golpe de su tridente hizo surgir un caballo, y Atenea,
un olivo, que los dioses decretaron como más útil
a los hombres. En la guerra de Zeus contra los
gigantes defendió a su padre luchando a su lado, y sepultó
a uno de aquéllos, Encelade, bajo la isla
de Sicilia.
Homero nos cuenta que participó en la guerra
de Troya, protegiendo a los griegos.
En muchos de los combates tutelaba a los héroes griegos.
Se la representaba como una joven de majestuosa hermosura, armada
de lanza y escudo, con la cabeza cubierta por un casco de alto penacho.
Conservaba su virginidad celosamente, sin participar en los amores
de los otros dioses.
El adivino Tiresias fue cegado por haberla sorprendido
bañándose. Atenea siempre se mantuvo
fiel a su idea inicial de ser virgen por vocación, porque
comprendía que su nacimiento marcó su destino, separada
del sexo que ni siquiera había existido en su concepción.
Cuando Atenea tuvo que buscar armas para intervenir
en Troya, se dirigió al dios de la fragua,
a Hefesto, para que forjase su arsenal. Hefesto
aceptó el encargo y se puso a trabajar, enamorado de la bella
y decidida diosa. A pesar de su fealdad, Hef | |